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  • Print publication year: 2015
  • Online publication date: December 2015

1 - Mujer moderna, anarquismo, feminismo

  • Nuria Cruz-Cámara, Associate Professor of Hispanic Studies and Director of Graduate Studies in the Department of Modern Foreign Languages and Literatures of the University of Tennessee
  • Publisher: Boydell & Brewer
  • pp 13-38

Summary

No hemos sido jamás ni feministas ni antifeministas.

La liberación de la mujer y su derecho a ser en todo

igual al hombre no tiene para nosotros vuelta de hoja.

Si somos anarquistas es porque queremos la igualdad,

la justicia, la libertad para todos. Y porque la mujer

ha sido durante siglos oprimida y sojuzgada, sus

reivindicaciones nos han parecido más que justas.

Federica Montseny

Nosotros jamás hemos sido feministas, porque

consideramos que la mujer debe tener los mismos

derechos que el hombre y que, como el hombre,

posee las mismas parecidas cualidades y los mismos

semejantes defectos.

Federica Montseny

La tarea, pues, está toda por hacer. No tenemos ni

un patrón sobre el que cortar el figurín, ni debemos

hacernos la ilusión de que ese figurín será perfecto. Será,

probablemente, un borroso esbozo, sobre el que la vida

irá corrigiendo perfiles, agregando nuevas materias. En

su confección habremos de intervenir todos.

Federica Montseny

La mujer moderna

En abril de 1925, aparecía en La Revista Blanca un artículo en el que se narraba con mordacidad un episodio ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid, donde, al parecer, las tres únicas concejalas se habían peleado “en plena sesión porque las unas eran partidarias del pelo largo y la otra llevaba el pelo corto,” trifulca que tuvo como resultado que el municipio madrileño se quedara “sin minoría femenina” (Hipatía 31). Esta anécdota, que raya en lo grotesco, ilustra el revuelo que trajo consigo la moda femenina de los años veinte, la cual vino a avivar la polémica sobre la cuestión de la mujer que, durante décadas, no había dejado de ocupar un primer plano en la producción cultural y el imaginario popular de los países occidentales.

El concepto de mujer moderna evocaba en la época de entreguerras un modelo que, al menos en apariencia, rompía radicalmente con la imagen decimonónica del ángel del hogar, esa esposa y madre abnegada, sumisa y casta que el discurso dominante de género prescribía como modelo a emular.