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  • Print publication year: 2012
  • Online publication date: June 2012

Capítulo 3 - La ignorancia voluntaria de la realpolitik

Summary

Mil novecientos ochenta y cuatro debería ser una lectura obligatoria para cualquier persona que vota. A través de una historia de distopía totalitaria, George Orwell demuestra cómo el Estado puede distorsionar el lenguaje para sus constantemente cambiantes propósitos. “El doble discurso” es uno de los neologismos de la novela que se ha introducido en el lenguaje vernáculo. ¿En qué consiste exactamente? De acuerdo al profesor de inglés William Lutz:

El doble discurso es un lenguaje que pretende comunicar, pero en realidad no es así. Es el lenguaje que hace que lo malo parezca bueno, lo negativo parezca favorable, lo desagradable parezca atractivo, o al menos tolerable. Es un lenguaje que evita o transfiere la responsabilidad, lenguaje que a su vez está en desacuerdo con su significado real o supuesto. Es el lenguaje que oculta o impide el pensamiento. El doble discurso es el lenguaje que en vez de extender el pensamiento, lo limita.

A pesar de la gravedad del fenómeno, abundan ejemplos cómicos al respecto. Por ejemplo, la revista The Quarterly Journal of Doublespeak reportó una votación por la Junta de Educación de Minnesota [que] “estipulaba requerir a todos los estudiantes hacer ‘trabajo voluntario’ como un requisito para la graduación de la escuela secundaria”. Todos nos podemos reír de esto. Pero no hay nada gracioso cuando, por ejemplo, el gobierno de los EE.UU. se refiere al ahogamiento de presos negados hábeas corpus por medio del “simulacro de ahogamiento” (waterboarding) de “detenidos”.